miércoles, 20 de mayo de 2009

Mi Aventura Docente

POR:
ALEJANDRO GARCÌA CERNA
Muchas son las cosas en mi experiencia docente que desde luego comparto con ustedes con mucho gusto.
La primera de ellas fue cuando me paré frente a un grupo de casi setenta alumnos, que enfrentè con aplomo y pude salir adelante apesar de mi nerviosismo y el pavor escénico de principiante. Después, cuando mi docencia se convirtió en mi rol principal, asumí de igual manera una actitud de maestro inflexible e invariable en la exposición de las sesiones, incluso mis clases se volvieron monótonas; recuerdo que parecía “grabadora”, repetía lo mismo en cada grupo; a veces daba resultado y salía del salón sintiéndome como dios, pero al llegar a otra aula para impartir el mismo tema mi vanidad se convertía en frustración.
Tuvieron que pasarme estas experiencias para optar en abandonar las notas y ocupar únicamente mi conocimiento, el pizarrón y el gis. Esto fue muy benéfico para mí porque me permitió comprender la libertad y flexibilidad que debemos tener en el aula. Y sí, convertí mis clases en una enseñanza medieval, es decir, en una educación tradicionalista y rígida. Compartí y sigo compartiendo la máxima medieval: Magister Dixe (el Maestro lo Dice) y esta otra: “la letra con sangre entra”. Con toda humildad y honestidad les comento que en las evaluaciones que presentan mis alumnos, obtienen buenos resultados. Tal vez puedan pensar que este método es obsoleto y orilla a mis alumnos a ser memorísticos y los limita para adquirir otras habilidades. Pero fue esta nueva experiencia lo que me llevó a ampliar y corregir errores, ya que percibía en mis alumnos cierto tedio y aburrimiento.
Ahora sigo el mismo método, pero doy mayor apertura a la participación de los alumnos a través de la aplicación de ejercicios individuales en cada clase, me cuesta y trabajo doble, pero actualmente mis clases son más dinámicas y obtengo los mismos resultados y satisfacción de los alumnos. Revisamos conjuntamente las actividades realizadas, discutimos textos, proyecto películas afines con los temas y las debatimos, bromeamos; en otras palabras, mis clases se transformaron. Bien es verdad lo que se planteó en la lectura: “se aprende a ser profesor por ensayo y por error”.
Por otra parte, me he enfrentado a situaciones adversas por el nivel de los muchachos, pero esto lo tomo como un desafío: la apatía, el desinterés, la falta de valores y de cultura son los motivos principales que me convencen de seguir adelante en esta labor, sigue firme mi convicción de ser maestro, por ello asumo completamente esta responsabilidad y me dedico a buscar nuevas estrategias y técnicas que me permitan enriquecer mi “labor y renovación pedagógicas”.
Como docente, busco herramientas y técnicas didácticas que pueda implementar de manera práctica con mis alumnos, sin desvirtuar, desde luego, mi método; porque créanme que me cuesta mucho trabajo encontrarlas por el área y formación académica en que me desenvuelvo (ciencias sociales). Por eso, espero que cuente con ustedes para intercambiar experiencias y actividades que me ayuden a mejorar mi quehacer docente.

1 comentario:

  1. Creo que como usted menciona cada método tiene algo bueno y no debe descartarse por completo, sino buscarlo mejor de cada uno y crear otro más apropiado, la memorización en ocasiones depende de la materia, hay materias en que la memorización es más necesaria, en otras se requiere más del razonamiento.

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