domingo, 5 de julio de 2009

¿Cómo enseño mi asignatura?

Por
ALEJANDRO GARCÍA CERNA

Enseñar las asignaturas de las Ciencias Sociales en el aula ha sido uno de los retos más difíciles en mi docencia. Al principio, asumí una actitud docente como los maestros en la Universidad: ellos llegaban al salón de clases e iniciaban su cátedra durante aproximadamente dos horas; eran ellos y su voz, su excelente fluidez y seguridad sobre los temas de filosofía, lógica, ética, entre otras, era todo su recurso y herramientas que necesitaban para transmitirnos su sabiduría; en algún momento, alguno ellos, por ejemplo, el de historia, proyectaba videos y películas de la Historia de México; en cabio, otros, que eran la mayoría, nos daban los títulos de los libros que serían debatidos en la siguiente sesión, esa era su forma de enseñar.
Al principio de mi vocación docente, asumí esa técnica y la utilicé durante casi dos años. Sin embargo, al reflexionar sobre este método, me percaté de que no era lo mismo la enseñanza media superior y universitaria, ya que los intereses y expectativas de los alumnos son diferentes. Fue entonces, que decidí incorporar en mis sesiones los materiales y técnicas didácticas que podrían ayudar en el aprendizaje de mis estudiantes. Fue difícil esta incorporación, porque algunos daban resultado y otros no tuvieron el impacto que esperaba; pero paulatinamente fui encontrando la adecuación y pertinencia de estos materiales.
Actualmente, comienza otra etapa en la introducción de novedosos e innovadores recursos para la impartición de los temas en mis sesiones. Haber encontrado en internet un extenso y variado material didáctico para impartir mis asignaturas, abre un panorama para invertir mis estrategias en el uso de la Técnicas de la Información y las Comunicaciones (TIC’s) para lograr incorporar mi docencia a la revolución de la tecnología y las comunicaciones, a efecto de obtener un cambio significativo en mi quehacer docente.
Los recursos tecnológicos como los medios de comunicación aplicados al ámbito educativito, constituyen hoy una opción viable para llevar a cabo una verdadera cruzada educativa, a niveles tanto sociales como epistemológicos que aún siguen infértiles para la mayoría de los que estamos vinculados en este sector. Si bien, los recursos tecnológicos han sido creados para resolver problemas prácticos y necesidades mediatas e inmediatas del ser humano, es necesario que se tome conciencia de las virtudes pueden lograrse en la aplicación de estas tecnologías. Es por eso, que además de lograr una concientización para el desarrollo de competencias en los estudiantes, también se busque la sensibilización constructiva de estas herramientas, de lo contrario la revolución tecnológica y educativa quedaría agotada en su mismo fin.
Por otra parte, también es menester mencionar que es urgente que se fortalezca la participación del profesorado mexicano en el diseño de materiales didácticos en la internet, ya que en su mayoría, el material que existe hoy en día en la WEB, es de procedencia extranjera y no nacional. Por eso, la imperiosa necesidad de que se hagan visibles las aportaciones del docente nacional con la creación, por ejemplo de: Blogger, Webquest, páginas personales, etcétera, que permitan difundir la actividad investigadora y propositiva del profesorado de nuestro país, a fin de participar en esta sociedad del conocimiento que se está gestando.
Termino mi reflexión, haciendo énfasis en que las propuestas didácticas encontradas en internet sobre el área de las ciencias sociales, me parece que son novedosas y pertinentes; serán los recursos en los que fije mi atención en las próximos cursos que imparta sobre: Historia, Filosofía, Geografía, Derechos Humanos, entre otras, ya que contienen información, ejercicios y actividades que fomentan el desarrollo de competencias en mis estudiantes.

martes, 23 de junio de 2009

¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera? Desarrollamos la respuesta al final del documento.
Por
ALEJANDRO GARCÌA CERNA.
Ante esta interrogante, entiendo por trivial, algo superficial, elemental o intrascendente. Con base en esto, en mi opinión, el aprendizaje en sí mismo no es trivial. Más bien depende de una perspectiva de “valoración” que hace el sujeto que lo transmite (docente) y el sujeto que lo recibe (alumno). ¿Por qué es relativo para el maestro? En la práctica docente, los contenidos programáticos de los temas que se deben enseñar son susceptibles de una evaluación previa del profesor. Por su experiencia, la complejidad para los alumnos o extensión, entre otros aspectos, pueden ser criterios para determinar los temas que en su opinión son triviales para su enseñanza; de esta manera, el docente le otorga mayor o menor importancia, carga académica o actividades extracurriculares. Por ejemplo, en la materia de historia, algunos maestros, creen relevante que los estudiantes memoricen las fechas y personajes de los hechos históricos nacionales dejando en segundo plano la reflexión y comprensión de los cambios históricos; en cambio, otros dan prioridad a que los estudiantes reconozcan y reflexionen sobre las causas y consecuencias del devenir histórico social, en donde las fechas y personajes de la historia son datos superficiales. En matemáticas, por ejemplo, los docentes tienen que recurrir a lo elemental, porque consideran, previo diagnóstico, que los estudiantes no cuentan con los conocimientos básicos para resolver problemas con grado de complejidad mayor. Ahora, tomando en consideración lo anterior, dependiendo el grado de importancia que el docente haya asignado a los temas enseñados, será la forma en que determine la evaluación del aprendizaje de los alumnos; es decir, el profesor que valore más la comprensión de los hechos históricos, seguramente asignará un puntaje mayor a las respuestas desarrolladas por los alumnos en dónde además se evalúa la redacción, coherencia y argumentación de las mismas, que a las repuestas correctas de opción múltiple o complementación, que carecen de éstas habilidades de los estudiantes. Es en este sentido, cómo el aprendizaje puede convertirse en algo trivial, por parte del docente.
Pero ¿qué pasa con los alumnos? ¿Por qué el aprendizaje es relativo para ellos? En el texto: El aprendizaje y el desarrollo de las competencias, cita Xavier Vargas Beal: “que sea poco o muy significativo un aprendizaje no depende del maestro, ni de las estrategias educativas, ni del programa, ni de la institución, sino del propio interés del estudiante”. Me parece un hecho innegable, que el estudiante, quien funge como el sujeto que recibe el aprendizaje, determine, por su parte, lo que realmente es valioso para él; sea quien trivialice o acentúe lo que verdaderamente es importante, útil o trascendente para sí mismo. Porque aun cuando el profesor fije en su práctica docente los contenidos que cree “convenientes” para la enseñanza de los alumnos, éste sólo apreciará aquellos que le sirven para “transformar su propia realidad”. De esta manera, el o los estudiantes de la asignatura de historia, podrán recoger de la cátedra excepcional de su emisor, las fechas y los personajes históricos desvalorizando con ello la reflexión y análisis de las causas y consecuencias del devenir histórico donde se encuentran inmersos los datos significativos para ellos. Y recíprocamente, los estudiantes que busquen respuestas a las interrogantes históricas, participarán activamente para obtener los “porqués” de la historia nacional, o bien se acercarán al maestro solicitando fuentes de información para profundizar en el tema. Tal vez, los alumnos de la asignatura de matemáticas, verán cubiertas sus expectativas con solo aprender las operaciones aritméticas básicas, sin interesarles las operaciones algebraicas. A este particular, Xavier Vargas Beal, señala acertadamente: “No podemos enseñarle a nadie directamente, sólo podemos facilitar su aprendizaje”. Sin embargo, esta situación pone de manifiesto el problema para evaluar a uno y otro de los estudiantes, toda vez que la evaluación del docente está en función sus propios intereses. Aquí me parecería viable buscar diversas formas de evaluación, de tal manera que satisfaga los intereses específicos de los alumnos “porque es en la acción que el conocimiento toma un sentido singular y propio para cada estudiante”.
CONCEPCIONES DEL APRENDIZAJE
POR:
ALEJANDRO GARCÍA CERNA

Para poder llegar a una concepción del aprendizaje es necesario retomar las teorías del aprendizaje de algunos psicólogos y sociólogos como Skiner con el conductismo pues algunos de los aprendizajes del ser humano son por asociación de situaciones o frases mismas; también la Teoría del procesamiento de la información se desarrollo en las formas en que el cerebro de un aprendiz se apropia de los conocimientos, ya que la memoria a corto plazo está basada en la asociación de experiencias que nos recuerdan frases o sitios relacionados con conocimientos.
La teoría del aprendizaje que propone Brunner se basa en el aprendizaje por descubrimiento, el cual propone ir de lo fácil a lo difícil, de lo concreto a lo abstracto; asimismo, Ausubel consideró que los nuevos conocimientos deben de estar basados y cimentados en las experiencias de los alumnos, es decir que el propio alumno sepa para que le va servir determinado conocimiento, y dependiendo de su utilidad entonces los estudiantes harán suyos los nuevos contenidos del currículo llegando a ser significativo su aprendizaje; También Piaget, con su constructivismo sostiene que los alumnos deben de construir su propio conocimiento basado en experiencias, de manera que la construcción es una trasformación de un conocimiento base en otra más complicado; o bien el socio–constructivismo de Vigotski, donde sostiene que el aprendizaje es socializado, con el interactuar de la zona de desarrollo próximo.
En mi opinión, considero que todas las teorías del aprendizaje anteriores tienen gran impacto en la construcción del enfoque por competencias, que busca desarrollar conocimientos, habilidades y destrezas en el alumno, las cuales pondrá en práctica durante el desarrollo profesional y en su vida, situándolo en un marco de desarrollo integral ante la sociedad. Por ejemplo, y sin restringir el campo de acción a las otras teorías del aprendizaje, el conductismo permite enfocarse más claramente en reforzar los conocimientos teóricos (competencias o capacidades conceptuales); en cambio, el aprendizaje por descubrimiento, el aprendizaje significativo y el constructivismo, permiten a los alumnos el desarrollo de las competencias procedimentales y actitudinales.
Con base en lo anterior, la RIEMS se centra en un modelo para el desarrollo de competencias apoyado en las TIC’s, para lo cual es imprescindible que se considere en este contexto a las teorías del aprendizaje precedentes en cuanto a los postulados epistemológicos, pedagógicos, sociológicos y psicológicos que permitan responder a las necesidades y exigencias presentes de la educación.

miércoles, 20 de mayo de 2009

LOS SABERES DE MIS ESTUDIANTES

POR:
ALEJANDRO GARCÍA CERNA

En la encuesta diagnóstica que apliqué a mis estudiantes el pasado martes diecinueve de mayo del presente, descubrí que ellos utilizan internet para obtener música, videos y fotos; recurren a este medio para buscar información de sus tareas; bajar los tan pegajosos tonos de sus celulares; distraer el ocio con los juegos gratuitos en línea; y otros tantos mencionaron que simplemente navegaban en la red sin dirección precisa y sólo se detienen para leer la información o ver el contenido interesante que les ofrecía la página electrónica. Como aspecto social, mis alumnos respondieron, en su mayoría, que utilizan la red para comunicarse con sus pares o familiares a través del famoso “chat”; otros la usaban como medio de comunicación enviando y recibiendo mensajes por correo electrónico; algunos dijeron que buscaban contrincantes para medir sus habilidades en los juegos gratuitos que hay en internet; asimismo la mayoría mencionó que uno de los usos más utilizados por ellos es compartir con otras personas la música, videos y fotos que tienen en sus computadoras personales y los celulares; para otros, que fue el uso menos socorrido pero que también utilizan internet como aspecto social, lo es para pasar las tareas a sus compañeros; finalmente, pocos alumnos, mencionaron que cuando crearon sus correo por primera vez aceptaron la publicidad para recibirla gratuitamente en su correo.
La estrategia que construimos para aprovechar estos saberes, fue utilizar sus habilidades de búsqueda y de comunicación para aplicarlo constructivamente a las actividades académicas que soliciten los docentes en el aula. Por ejemplo, se propuso que en lugar de bajar fotos o videos de sus actores o cantantes favoritos, lo hicieran con imágenes de escritores, poetas, personajes, emblemas o símbolos históricos, etcétera, así como la información respectiva de cada uno dependiendo del tema visto en clase. Posteriormente, las imágenes y la información se debìa compartir a través de los correos electrónicos de cada alumno, en el cual se diera a conocer el vínculo para que todos pudieran visitar la página de procedencia de la información. Realizada la actividad, con la información que se intercambiara entre los alumnos, se efectuaría una mesa de debate y de opiniones sobre el tema en donde cada alumno pudiera hacer pública su aportación. De esta manera, la enseñanza y el aprendizaje dentro del aula serán recíprocos, en virtud de que los alumnos van a enseñar a los alumnos con la obvia y previa intervención del docente, originando que la “democratización de los medios electrónicos” se haga presente en el aula de clase y para permitir el fortalecimiento e innovación de la actividad docente.
Son sorprendentes las competencias que pueden desarrollar nuestros alumnos con el internet y más la incalculable creatividad pedagógica que podemos desarrollar los decentes con estas herramientas electrónicas; sin embargo, debemos tomar en cuenta y ser sensatos de que la “democratización de los medios electrónicos”, si bien están disponibles para todos, no obstante es exclusivo para quienes tienen acceso a ellos. En la encuesta diagnóstica que apliqué a mis alumnos, a propósito formulé las siguientes preguntas: ¿Cuenta con computadora personal en casa? ¿Conoce o ha navegado en internet? De los cuatro grupos que apliqué el cuestionario, el sesenta por ciento contestó de manera negativa. Por lo que, de inmediato pensé que si bien la RIEMS impulsa la incorporación de las TIC’s a la educación, también se debe considerar estas limitaciones que tienen los alumnos y planear una estrategia de financiamiento para remediar estos obstáculos que ponen en desventaja a la mayoría de estudiantes. Con ello, los futuros egresados estarán en igualdad de condiciones para acceder a las aéreas de oportunidades que ofrezca el sector productivo mexicano.

Mi Aventura Docente

POR:
ALEJANDRO GARCÌA CERNA
Muchas son las cosas en mi experiencia docente que desde luego comparto con ustedes con mucho gusto.
La primera de ellas fue cuando me paré frente a un grupo de casi setenta alumnos, que enfrentè con aplomo y pude salir adelante apesar de mi nerviosismo y el pavor escénico de principiante. Después, cuando mi docencia se convirtió en mi rol principal, asumí de igual manera una actitud de maestro inflexible e invariable en la exposición de las sesiones, incluso mis clases se volvieron monótonas; recuerdo que parecía “grabadora”, repetía lo mismo en cada grupo; a veces daba resultado y salía del salón sintiéndome como dios, pero al llegar a otra aula para impartir el mismo tema mi vanidad se convertía en frustración.
Tuvieron que pasarme estas experiencias para optar en abandonar las notas y ocupar únicamente mi conocimiento, el pizarrón y el gis. Esto fue muy benéfico para mí porque me permitió comprender la libertad y flexibilidad que debemos tener en el aula. Y sí, convertí mis clases en una enseñanza medieval, es decir, en una educación tradicionalista y rígida. Compartí y sigo compartiendo la máxima medieval: Magister Dixe (el Maestro lo Dice) y esta otra: “la letra con sangre entra”. Con toda humildad y honestidad les comento que en las evaluaciones que presentan mis alumnos, obtienen buenos resultados. Tal vez puedan pensar que este método es obsoleto y orilla a mis alumnos a ser memorísticos y los limita para adquirir otras habilidades. Pero fue esta nueva experiencia lo que me llevó a ampliar y corregir errores, ya que percibía en mis alumnos cierto tedio y aburrimiento.
Ahora sigo el mismo método, pero doy mayor apertura a la participación de los alumnos a través de la aplicación de ejercicios individuales en cada clase, me cuesta y trabajo doble, pero actualmente mis clases son más dinámicas y obtengo los mismos resultados y satisfacción de los alumnos. Revisamos conjuntamente las actividades realizadas, discutimos textos, proyecto películas afines con los temas y las debatimos, bromeamos; en otras palabras, mis clases se transformaron. Bien es verdad lo que se planteó en la lectura: “se aprende a ser profesor por ensayo y por error”.
Por otra parte, me he enfrentado a situaciones adversas por el nivel de los muchachos, pero esto lo tomo como un desafío: la apatía, el desinterés, la falta de valores y de cultura son los motivos principales que me convencen de seguir adelante en esta labor, sigue firme mi convicción de ser maestro, por ello asumo completamente esta responsabilidad y me dedico a buscar nuevas estrategias y técnicas que me permitan enriquecer mi “labor y renovación pedagógicas”.
Como docente, busco herramientas y técnicas didácticas que pueda implementar de manera práctica con mis alumnos, sin desvirtuar, desde luego, mi método; porque créanme que me cuesta mucho trabajo encontrarlas por el área y formación académica en que me desenvuelvo (ciencias sociales). Por eso, espero que cuente con ustedes para intercambiar experiencias y actividades que me ayuden a mejorar mi quehacer docente.

martes, 19 de mayo de 2009

¿CÒMO PERCIBO MI DOCENCIA?


POR:
ALEJANDRO GARCÌA CERNA

La primera ocasión que me paré frente a un grupo de personas para impartir una clase, fue en el Colegio de Bachilleres plantel Iztacalco a la edad de 24 años, cuando realizaba mi servicio social. Recuerdo que estaban los alumnos en la sala audiovisual del colegio esperando al maestro de Métodos de Investigación II; entre alumnos reprobados y alumnos que adeudaban la materia por alguna razón, sumaban cerca de setenta jóvenes, algunos de pie, otros hacinados y algunos más sentados en el piso. Cuando me dirigía al escenario donde estaba el pizarrón, poco a poco sentía como la respiración y el corazón se aceleraban, transpiraba como no tienen idea, chocaba con uno y con otro, a uno lo pisé fuertemente, y sin voltear a verlos, porque me sentía muy nervioso, les decía perdón, perdón, discúlpame…pero al fin llegué a escenario en no sé cuánto tiempo, pero de lo que sí estoy seguro, es que fue una eternidad llegar. Al estar ahí, repentinamente se creó un silencio aparente, porque la mayoría murmuraba: ¡ese es el maestro!... ¡uh, sí llegó! O al menos, eso yo pensaba que decían. Lo primero que pensé fue: “calma, Alejandro, tranquilo, conoces el tema”, pero ¿cómo hacerlo? Súbitamente, pensé, la lista de asistencia; fueron veinte minutos los que invertí en pasar lista a todos los presentes, pero me sirvió para guardar la calma y empezar mi exposición con resultados muy favorables y satisfactorios. Nunca voy a olvidar esta experiencia que me dejó dos lecciones fundamentales para enseñar: tener seguridad y la más importante, tener conocimiento del tema.
Me inicié como maestro porque tuve la fortuna de vivir durante 27 años en una escuela primaria donde mi mamá trabajaba como conserje de la misma, estar rodeado siempre de maestros me llamó la atención, principalmente, porque ellos lo sabían todo; cualquier tema que cuestionara lo respondían sin demora, hablaban de política, de historia, de todos los temas que yo desconocía, me dejaban con la boca abierta con todo lo que discutían; creo que fue el conocimiento que posee un maestro lo que realmente me impulsó para ejercer esta vocación (y digo vocación porque cada día que pasa me convenzo más de que lo hago bien).
Yo pienso que ser maestro es una enorme responsabilidad y compromiso tanto para los alumnos como para mi país, porque gran parte depende del profesor la formación de los futuros investigadores, funcionarios, profesionistas, en fin, los dirigentes de Mèxico. Esto es lo que me impulsa y me responsabiliza cada día más para motivar a mis alumnos de que sean los mejores, se entreguen y se apasionen por lo que hacen; que sienta placer y no obligación por aprender, porque ese es el sentimiento y orgullo que me nace cuando estoy frente a ellos: ser el mejor para que ellos sean los mejores.
Aunque se me reproche, el principal significado de la educación media superior es la decadencia de la educación básica, porque tristemente veo y escucho de mis compañeros maestros, la escasa preparación de los alumnos en conocimientos y temas elementales que frenan su nivel académico. Cada semestre es lo mismo, no saben expresarse correctamente, tienen deficiencias para leer, escribir, investigar, etcétera, tal parece como si hubieran pasado como “fantasmitas” por la primaria y la secundaria. Por ello, la responsabilidad y entrega que debemos asumir todos los docentes de este nivel es urgente; me indigna ver la actitud estoica de algunos compañeros maestros ante esta situación y no hacen nada.
No obstante con la realidad planteada, mi mayor satisfacción es saber que hay alumnos que continúan sus estudios de licenciatura y que regresan para agradecer nuestra aportación, nuestros consejos, nuestros ánimos de hacerlos gente instruida y preparada; llegan hablando mejor, con una visión diferente de la realidad, con otros intereses y un proyecto de vida de gente madura. Esto es lo que más disfruto, porque sé que mi esfuerzo no fue inútil.
Hay también insatisfacciones, como la idea que tienen algunos compañeros maestros sobre la enseñanza ya que la ven como una obligación, y esto origina poco compromiso para la enseñanza; piensan que el mejor método de enseñanza, es la enseñanza de los propios alumnos, es decir no saben otro método más que el de las exposiciones. Otros se pasan toda la clase con sus dinámicas de grupo, que, en mi opinión, evidencian la falta de preparación y conocimiento del tema. También otros prefieren el trabajo en equipo y siempre sentados en el escritorio, el propósito es no dar clase. Esto es lo que más me indigna, porque no tienen el compromiso de enseñar y lo peor del caso es que los alumnos son los que pagan las consecuencias.
Mi objetivo principal en el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (CONALEP) Ticomán, es formar en mis alumnos valores y aptitudes sólidos para que prosperen personal, profesional y académicamente, y logren un proyecto de vida satisfactorio.