martes, 23 de junio de 2009

¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera? Desarrollamos la respuesta al final del documento.
Por
ALEJANDRO GARCÌA CERNA.
Ante esta interrogante, entiendo por trivial, algo superficial, elemental o intrascendente. Con base en esto, en mi opinión, el aprendizaje en sí mismo no es trivial. Más bien depende de una perspectiva de “valoración” que hace el sujeto que lo transmite (docente) y el sujeto que lo recibe (alumno). ¿Por qué es relativo para el maestro? En la práctica docente, los contenidos programáticos de los temas que se deben enseñar son susceptibles de una evaluación previa del profesor. Por su experiencia, la complejidad para los alumnos o extensión, entre otros aspectos, pueden ser criterios para determinar los temas que en su opinión son triviales para su enseñanza; de esta manera, el docente le otorga mayor o menor importancia, carga académica o actividades extracurriculares. Por ejemplo, en la materia de historia, algunos maestros, creen relevante que los estudiantes memoricen las fechas y personajes de los hechos históricos nacionales dejando en segundo plano la reflexión y comprensión de los cambios históricos; en cambio, otros dan prioridad a que los estudiantes reconozcan y reflexionen sobre las causas y consecuencias del devenir histórico social, en donde las fechas y personajes de la historia son datos superficiales. En matemáticas, por ejemplo, los docentes tienen que recurrir a lo elemental, porque consideran, previo diagnóstico, que los estudiantes no cuentan con los conocimientos básicos para resolver problemas con grado de complejidad mayor. Ahora, tomando en consideración lo anterior, dependiendo el grado de importancia que el docente haya asignado a los temas enseñados, será la forma en que determine la evaluación del aprendizaje de los alumnos; es decir, el profesor que valore más la comprensión de los hechos históricos, seguramente asignará un puntaje mayor a las respuestas desarrolladas por los alumnos en dónde además se evalúa la redacción, coherencia y argumentación de las mismas, que a las repuestas correctas de opción múltiple o complementación, que carecen de éstas habilidades de los estudiantes. Es en este sentido, cómo el aprendizaje puede convertirse en algo trivial, por parte del docente.
Pero ¿qué pasa con los alumnos? ¿Por qué el aprendizaje es relativo para ellos? En el texto: El aprendizaje y el desarrollo de las competencias, cita Xavier Vargas Beal: “que sea poco o muy significativo un aprendizaje no depende del maestro, ni de las estrategias educativas, ni del programa, ni de la institución, sino del propio interés del estudiante”. Me parece un hecho innegable, que el estudiante, quien funge como el sujeto que recibe el aprendizaje, determine, por su parte, lo que realmente es valioso para él; sea quien trivialice o acentúe lo que verdaderamente es importante, útil o trascendente para sí mismo. Porque aun cuando el profesor fije en su práctica docente los contenidos que cree “convenientes” para la enseñanza de los alumnos, éste sólo apreciará aquellos que le sirven para “transformar su propia realidad”. De esta manera, el o los estudiantes de la asignatura de historia, podrán recoger de la cátedra excepcional de su emisor, las fechas y los personajes históricos desvalorizando con ello la reflexión y análisis de las causas y consecuencias del devenir histórico donde se encuentran inmersos los datos significativos para ellos. Y recíprocamente, los estudiantes que busquen respuestas a las interrogantes históricas, participarán activamente para obtener los “porqués” de la historia nacional, o bien se acercarán al maestro solicitando fuentes de información para profundizar en el tema. Tal vez, los alumnos de la asignatura de matemáticas, verán cubiertas sus expectativas con solo aprender las operaciones aritméticas básicas, sin interesarles las operaciones algebraicas. A este particular, Xavier Vargas Beal, señala acertadamente: “No podemos enseñarle a nadie directamente, sólo podemos facilitar su aprendizaje”. Sin embargo, esta situación pone de manifiesto el problema para evaluar a uno y otro de los estudiantes, toda vez que la evaluación del docente está en función sus propios intereses. Aquí me parecería viable buscar diversas formas de evaluación, de tal manera que satisfaga los intereses específicos de los alumnos “porque es en la acción que el conocimiento toma un sentido singular y propio para cada estudiante”.
CONCEPCIONES DEL APRENDIZAJE
POR:
ALEJANDRO GARCÍA CERNA

Para poder llegar a una concepción del aprendizaje es necesario retomar las teorías del aprendizaje de algunos psicólogos y sociólogos como Skiner con el conductismo pues algunos de los aprendizajes del ser humano son por asociación de situaciones o frases mismas; también la Teoría del procesamiento de la información se desarrollo en las formas en que el cerebro de un aprendiz se apropia de los conocimientos, ya que la memoria a corto plazo está basada en la asociación de experiencias que nos recuerdan frases o sitios relacionados con conocimientos.
La teoría del aprendizaje que propone Brunner se basa en el aprendizaje por descubrimiento, el cual propone ir de lo fácil a lo difícil, de lo concreto a lo abstracto; asimismo, Ausubel consideró que los nuevos conocimientos deben de estar basados y cimentados en las experiencias de los alumnos, es decir que el propio alumno sepa para que le va servir determinado conocimiento, y dependiendo de su utilidad entonces los estudiantes harán suyos los nuevos contenidos del currículo llegando a ser significativo su aprendizaje; También Piaget, con su constructivismo sostiene que los alumnos deben de construir su propio conocimiento basado en experiencias, de manera que la construcción es una trasformación de un conocimiento base en otra más complicado; o bien el socio–constructivismo de Vigotski, donde sostiene que el aprendizaje es socializado, con el interactuar de la zona de desarrollo próximo.
En mi opinión, considero que todas las teorías del aprendizaje anteriores tienen gran impacto en la construcción del enfoque por competencias, que busca desarrollar conocimientos, habilidades y destrezas en el alumno, las cuales pondrá en práctica durante el desarrollo profesional y en su vida, situándolo en un marco de desarrollo integral ante la sociedad. Por ejemplo, y sin restringir el campo de acción a las otras teorías del aprendizaje, el conductismo permite enfocarse más claramente en reforzar los conocimientos teóricos (competencias o capacidades conceptuales); en cambio, el aprendizaje por descubrimiento, el aprendizaje significativo y el constructivismo, permiten a los alumnos el desarrollo de las competencias procedimentales y actitudinales.
Con base en lo anterior, la RIEMS se centra en un modelo para el desarrollo de competencias apoyado en las TIC’s, para lo cual es imprescindible que se considere en este contexto a las teorías del aprendizaje precedentes en cuanto a los postulados epistemológicos, pedagógicos, sociológicos y psicológicos que permitan responder a las necesidades y exigencias presentes de la educación.