miércoles, 20 de mayo de 2009

LOS SABERES DE MIS ESTUDIANTES

POR:
ALEJANDRO GARCÍA CERNA

En la encuesta diagnóstica que apliqué a mis estudiantes el pasado martes diecinueve de mayo del presente, descubrí que ellos utilizan internet para obtener música, videos y fotos; recurren a este medio para buscar información de sus tareas; bajar los tan pegajosos tonos de sus celulares; distraer el ocio con los juegos gratuitos en línea; y otros tantos mencionaron que simplemente navegaban en la red sin dirección precisa y sólo se detienen para leer la información o ver el contenido interesante que les ofrecía la página electrónica. Como aspecto social, mis alumnos respondieron, en su mayoría, que utilizan la red para comunicarse con sus pares o familiares a través del famoso “chat”; otros la usaban como medio de comunicación enviando y recibiendo mensajes por correo electrónico; algunos dijeron que buscaban contrincantes para medir sus habilidades en los juegos gratuitos que hay en internet; asimismo la mayoría mencionó que uno de los usos más utilizados por ellos es compartir con otras personas la música, videos y fotos que tienen en sus computadoras personales y los celulares; para otros, que fue el uso menos socorrido pero que también utilizan internet como aspecto social, lo es para pasar las tareas a sus compañeros; finalmente, pocos alumnos, mencionaron que cuando crearon sus correo por primera vez aceptaron la publicidad para recibirla gratuitamente en su correo.
La estrategia que construimos para aprovechar estos saberes, fue utilizar sus habilidades de búsqueda y de comunicación para aplicarlo constructivamente a las actividades académicas que soliciten los docentes en el aula. Por ejemplo, se propuso que en lugar de bajar fotos o videos de sus actores o cantantes favoritos, lo hicieran con imágenes de escritores, poetas, personajes, emblemas o símbolos históricos, etcétera, así como la información respectiva de cada uno dependiendo del tema visto en clase. Posteriormente, las imágenes y la información se debìa compartir a través de los correos electrónicos de cada alumno, en el cual se diera a conocer el vínculo para que todos pudieran visitar la página de procedencia de la información. Realizada la actividad, con la información que se intercambiara entre los alumnos, se efectuaría una mesa de debate y de opiniones sobre el tema en donde cada alumno pudiera hacer pública su aportación. De esta manera, la enseñanza y el aprendizaje dentro del aula serán recíprocos, en virtud de que los alumnos van a enseñar a los alumnos con la obvia y previa intervención del docente, originando que la “democratización de los medios electrónicos” se haga presente en el aula de clase y para permitir el fortalecimiento e innovación de la actividad docente.
Son sorprendentes las competencias que pueden desarrollar nuestros alumnos con el internet y más la incalculable creatividad pedagógica que podemos desarrollar los decentes con estas herramientas electrónicas; sin embargo, debemos tomar en cuenta y ser sensatos de que la “democratización de los medios electrónicos”, si bien están disponibles para todos, no obstante es exclusivo para quienes tienen acceso a ellos. En la encuesta diagnóstica que apliqué a mis alumnos, a propósito formulé las siguientes preguntas: ¿Cuenta con computadora personal en casa? ¿Conoce o ha navegado en internet? De los cuatro grupos que apliqué el cuestionario, el sesenta por ciento contestó de manera negativa. Por lo que, de inmediato pensé que si bien la RIEMS impulsa la incorporación de las TIC’s a la educación, también se debe considerar estas limitaciones que tienen los alumnos y planear una estrategia de financiamiento para remediar estos obstáculos que ponen en desventaja a la mayoría de estudiantes. Con ello, los futuros egresados estarán en igualdad de condiciones para acceder a las aéreas de oportunidades que ofrezca el sector productivo mexicano.

Mi Aventura Docente

POR:
ALEJANDRO GARCÌA CERNA
Muchas son las cosas en mi experiencia docente que desde luego comparto con ustedes con mucho gusto.
La primera de ellas fue cuando me paré frente a un grupo de casi setenta alumnos, que enfrentè con aplomo y pude salir adelante apesar de mi nerviosismo y el pavor escénico de principiante. Después, cuando mi docencia se convirtió en mi rol principal, asumí de igual manera una actitud de maestro inflexible e invariable en la exposición de las sesiones, incluso mis clases se volvieron monótonas; recuerdo que parecía “grabadora”, repetía lo mismo en cada grupo; a veces daba resultado y salía del salón sintiéndome como dios, pero al llegar a otra aula para impartir el mismo tema mi vanidad se convertía en frustración.
Tuvieron que pasarme estas experiencias para optar en abandonar las notas y ocupar únicamente mi conocimiento, el pizarrón y el gis. Esto fue muy benéfico para mí porque me permitió comprender la libertad y flexibilidad que debemos tener en el aula. Y sí, convertí mis clases en una enseñanza medieval, es decir, en una educación tradicionalista y rígida. Compartí y sigo compartiendo la máxima medieval: Magister Dixe (el Maestro lo Dice) y esta otra: “la letra con sangre entra”. Con toda humildad y honestidad les comento que en las evaluaciones que presentan mis alumnos, obtienen buenos resultados. Tal vez puedan pensar que este método es obsoleto y orilla a mis alumnos a ser memorísticos y los limita para adquirir otras habilidades. Pero fue esta nueva experiencia lo que me llevó a ampliar y corregir errores, ya que percibía en mis alumnos cierto tedio y aburrimiento.
Ahora sigo el mismo método, pero doy mayor apertura a la participación de los alumnos a través de la aplicación de ejercicios individuales en cada clase, me cuesta y trabajo doble, pero actualmente mis clases son más dinámicas y obtengo los mismos resultados y satisfacción de los alumnos. Revisamos conjuntamente las actividades realizadas, discutimos textos, proyecto películas afines con los temas y las debatimos, bromeamos; en otras palabras, mis clases se transformaron. Bien es verdad lo que se planteó en la lectura: “se aprende a ser profesor por ensayo y por error”.
Por otra parte, me he enfrentado a situaciones adversas por el nivel de los muchachos, pero esto lo tomo como un desafío: la apatía, el desinterés, la falta de valores y de cultura son los motivos principales que me convencen de seguir adelante en esta labor, sigue firme mi convicción de ser maestro, por ello asumo completamente esta responsabilidad y me dedico a buscar nuevas estrategias y técnicas que me permitan enriquecer mi “labor y renovación pedagógicas”.
Como docente, busco herramientas y técnicas didácticas que pueda implementar de manera práctica con mis alumnos, sin desvirtuar, desde luego, mi método; porque créanme que me cuesta mucho trabajo encontrarlas por el área y formación académica en que me desenvuelvo (ciencias sociales). Por eso, espero que cuente con ustedes para intercambiar experiencias y actividades que me ayuden a mejorar mi quehacer docente.

martes, 19 de mayo de 2009

¿CÒMO PERCIBO MI DOCENCIA?


POR:
ALEJANDRO GARCÌA CERNA

La primera ocasión que me paré frente a un grupo de personas para impartir una clase, fue en el Colegio de Bachilleres plantel Iztacalco a la edad de 24 años, cuando realizaba mi servicio social. Recuerdo que estaban los alumnos en la sala audiovisual del colegio esperando al maestro de Métodos de Investigación II; entre alumnos reprobados y alumnos que adeudaban la materia por alguna razón, sumaban cerca de setenta jóvenes, algunos de pie, otros hacinados y algunos más sentados en el piso. Cuando me dirigía al escenario donde estaba el pizarrón, poco a poco sentía como la respiración y el corazón se aceleraban, transpiraba como no tienen idea, chocaba con uno y con otro, a uno lo pisé fuertemente, y sin voltear a verlos, porque me sentía muy nervioso, les decía perdón, perdón, discúlpame…pero al fin llegué a escenario en no sé cuánto tiempo, pero de lo que sí estoy seguro, es que fue una eternidad llegar. Al estar ahí, repentinamente se creó un silencio aparente, porque la mayoría murmuraba: ¡ese es el maestro!... ¡uh, sí llegó! O al menos, eso yo pensaba que decían. Lo primero que pensé fue: “calma, Alejandro, tranquilo, conoces el tema”, pero ¿cómo hacerlo? Súbitamente, pensé, la lista de asistencia; fueron veinte minutos los que invertí en pasar lista a todos los presentes, pero me sirvió para guardar la calma y empezar mi exposición con resultados muy favorables y satisfactorios. Nunca voy a olvidar esta experiencia que me dejó dos lecciones fundamentales para enseñar: tener seguridad y la más importante, tener conocimiento del tema.
Me inicié como maestro porque tuve la fortuna de vivir durante 27 años en una escuela primaria donde mi mamá trabajaba como conserje de la misma, estar rodeado siempre de maestros me llamó la atención, principalmente, porque ellos lo sabían todo; cualquier tema que cuestionara lo respondían sin demora, hablaban de política, de historia, de todos los temas que yo desconocía, me dejaban con la boca abierta con todo lo que discutían; creo que fue el conocimiento que posee un maestro lo que realmente me impulsó para ejercer esta vocación (y digo vocación porque cada día que pasa me convenzo más de que lo hago bien).
Yo pienso que ser maestro es una enorme responsabilidad y compromiso tanto para los alumnos como para mi país, porque gran parte depende del profesor la formación de los futuros investigadores, funcionarios, profesionistas, en fin, los dirigentes de Mèxico. Esto es lo que me impulsa y me responsabiliza cada día más para motivar a mis alumnos de que sean los mejores, se entreguen y se apasionen por lo que hacen; que sienta placer y no obligación por aprender, porque ese es el sentimiento y orgullo que me nace cuando estoy frente a ellos: ser el mejor para que ellos sean los mejores.
Aunque se me reproche, el principal significado de la educación media superior es la decadencia de la educación básica, porque tristemente veo y escucho de mis compañeros maestros, la escasa preparación de los alumnos en conocimientos y temas elementales que frenan su nivel académico. Cada semestre es lo mismo, no saben expresarse correctamente, tienen deficiencias para leer, escribir, investigar, etcétera, tal parece como si hubieran pasado como “fantasmitas” por la primaria y la secundaria. Por ello, la responsabilidad y entrega que debemos asumir todos los docentes de este nivel es urgente; me indigna ver la actitud estoica de algunos compañeros maestros ante esta situación y no hacen nada.
No obstante con la realidad planteada, mi mayor satisfacción es saber que hay alumnos que continúan sus estudios de licenciatura y que regresan para agradecer nuestra aportación, nuestros consejos, nuestros ánimos de hacerlos gente instruida y preparada; llegan hablando mejor, con una visión diferente de la realidad, con otros intereses y un proyecto de vida de gente madura. Esto es lo que más disfruto, porque sé que mi esfuerzo no fue inútil.
Hay también insatisfacciones, como la idea que tienen algunos compañeros maestros sobre la enseñanza ya que la ven como una obligación, y esto origina poco compromiso para la enseñanza; piensan que el mejor método de enseñanza, es la enseñanza de los propios alumnos, es decir no saben otro método más que el de las exposiciones. Otros se pasan toda la clase con sus dinámicas de grupo, que, en mi opinión, evidencian la falta de preparación y conocimiento del tema. También otros prefieren el trabajo en equipo y siempre sentados en el escritorio, el propósito es no dar clase. Esto es lo que más me indigna, porque no tienen el compromiso de enseñar y lo peor del caso es que los alumnos son los que pagan las consecuencias.
Mi objetivo principal en el Colegio Nacional de Educación Profesional Técnica (CONALEP) Ticomán, es formar en mis alumnos valores y aptitudes sólidos para que prosperen personal, profesional y académicamente, y logren un proyecto de vida satisfactorio.